Semblanza del maestro


 
\includegraphics[width=4.5cm,clip]{takeuchi.eps} El 2 de dicembre de 2005, en el auditorio Alfonso López Pumarejo de la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá, el rector de la Universidad Nacional de Colombia, Ramón Fayad Nafah, el presidente de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas Físcas y Naturales, Moises Wasserman Lerner, y su Junta Directiva, y el presidente de la Sociedad Colombiana de Matemáticas, Carlos Montenegro Escobar, rindieron homenaje a la vida y obra del fundador de la revista Matemáticas: Enseñanza Universitaria, ilustre profesor Yu Takeuchi, con motivo del lanzamiento de su libro Sucesiones recurrentes.
Para la ocasión, el profesor Ivan Castro Chadid pronució estas palabras que la revista se complace en transcribir. Me ha correspondido el grato honor de presentar ante ustedes una semblanza del profesor Yu Takeuchi. Hablar de alguien que ha tenido tanta influencia en la formación de muchos matemáticos colombianos y de su efecto multiplicador es algo muy delicado porque es probable que me quede corto ya que son muchas las enseñanzas que nos ha dado no sólo en la cátedra, en el aula de clase, sino fundamentalmente a través de su ejemplo de vida; como bien lo dijo Albert Einstein:
Dar ejemplo no es la principal manera de influir sobre los demás; es la única manera.
El profesor Takeuchi nació en Tokio en 1927, en su infancia conoció la segunda guerra mundial y el posterior periodo de posguerra y como consecuencia de ello tuvo que pasar necesidades y aprender a resistir los embates de la adversidad, posiblemente estas limitaciones contribuyeron a templar su carácter y forjar esa voluntad que tanto lo caracteriza. Estudió en la Universidad Imperial de Tokio donde obtuvo el título de científico con especialidad en Física Teórica, recibiendo también la licenciatura de primera categoría de educación secundaria y bachillerato; además hizo estudios de postgrado en la Universidad Nacional de Bogotá siendo el primer egresado de dicho programa. Llegó a la Universidad Nacional en 1959 con otros tres profesores japoneses contratados para fortalecer la matemática en esta institución Desde sus inicios empezó a realizar una muy fecunda labor matemática así como también en pro de la matemática siendo esta última labor posiblemente la más difícil ya que como sostenía Ralph P. Boas:
Hacer matemática es diversión, lo que si es difícil es hacer por la matemática.
La no existencia de las condiciones ideales para realizar su labor, jamás fue un obstáculo para el cumplimiento de sus propósitos: él escribía, organizaba, corregía, pasaba en limpio, financiaba la edición, editaba, cargaba, almacenaba, era el mensajero, distribuía y jamás se doblegaba ante los obstáculos; por el contrario, daba la impresión que entre más grande fuese el reto mayor era el interés que le generaba. Recurría a su imaginación para inventarse salidas ingeniosas ante los problemas con un extraordinario sentido práctico. Al año de estar en Colombia ya hablaba español y a los dos años lo escribía. El Dr. Carlos Ruiz con quién escribió un libro de ecuaciones diferenciales en 1962 cuenta al respecto:
Yo fui alumno en 1960 del profesor Takeuchi en un curso de Ecuaciones diferenciales; cuando él me propuso al año siguiente que escribiéramos un libro sobre ese tema, estuve de acuerdo y fue así como empezamos a trabajar. Todos los días nos encontrábamos en la cafetería a las 11 de la mañana. y nos hacíamos en una mesita pequeña que allí había y empezábamos a escribir; teníamos que presentar un informe periódico al Doctor Arturo Ramírez Montúfar, Rector de la Universidad Nacional, quien tenía una gran experiencia en el tema y además estaba muy interesado en que se escribiera un libro de ecuaciones diferenciales para ingeniería. El profesor Takeuchi tomaba nota de las observaciones del doctor Ramírez y por las noches escribía lo que se había hecho en el día con una letra muy clara para presentarlo la mañana siguiente. Un año después habíamos concluido el texto, el profesor Takeuchi lo envió al Japón y allá lo imprimieron.
Por otras fuentes nos enteramos que el libro lo enviaron por barco hasta Buenaventura y de allí lo trajeron por vía terrestre hasta Bogotá. Vale la pena aclarar que él mismo financió, como lo hizo con sus otras publicaciones, todos los gastos y después vendió los ejemplares a un precio muy inferior al de los costos de producción. En realidad esto era lo que hacía con sus publicaciones como el mismo lo manifestaba:
Escribía textos para todo el mundo, buscando la popularización de la matemática.
Usualmente, estos libros estaban integrados por 60 parágrafos, de tal forma que cada parágrafo corresponde a una lección de una hora de clase, adaptándolo a la distribución semestral de las materias y el criterio que lo guiaba de acuerdo a sus propias palabras era el siguiente:
Hoy en día cuando el tiempo parece acortarse y los campos de investigación son cada vez mayores, se hacen necesarios libros prácticos, económicamente al alcance de todos, de buen nivel académico y con temas seleccionados pensando en el futuro, que ayuden verdaderamente al estudiante. Textos que llenan esas condiciones y necesidades son los que presento.
Además de la calidad, una de las ventajas que ofrecían los libros del profesor Takeuchi, era su bajo precio el cual, como ya lo dijimos, estaba en muchos casos por debajo de los costos de producción; esto permitió que rápidamente se fueran convirtiendo en los textos de matemáticas más empleados en las universidades colombianas y aún en algunas del exterior; recuerdo que en cierta ocasión el presidente de la Confederación Latinoamericana de Matemática Educativa, el Doctor Ricardo Cantoral, le dijo que él se consideraba como uno de sus exalumnos porque había aprendido matemáticas en la Universidad Autónoma de México, con sus libros. Para cumplir con este objetivo consiguió una imprenta y en ella editaba los textos en el garaje de su casa de Quinta Paredes contando con la colaboración de su esposa. Además del libro de Ecuaciones Diferenciales, que escribió conjuntamente con los profesores Ruiz Salguero y Ramírez Montufar, también publicó las siguientes obras:
Algunas publicaciones del profesor Takeuchi
Cálculo Elemental, con Raúl Tobar, Alberto Medina y Jaime Malpica. Elementos del Cálculo, con Ricardo Losada.
Cálculo Diferencial e Introducción al Cálculo Integral. Teoría de Funciones de Variable Compleja, con Rafael Suárez.
Cálculo II, con Víctor Hugo Prieto. Cálculo III.
Sucesiones y Series Tomo I. Sucesiones y Series Tomo II.
Mecánica Analítica I. Mecánica Analítica II.
Integral de Lebesgue. Cálculo I, con Víctor Albis.
Análisis Matemático. Espacios de Hilbert.
Variable Compleja en tres semanas. Ecuaciones Diferenciales Parciales.
Conjuntos Ordenados-Fundamentos de Análisis. Algunos Trucos Para Resolver Problemas de las Series.
Sucesiones de Funciones y Teoría de Distribución. Métodos analíticos del Análisis No-Estándar.
Introducción al Análisis No-Estándar I. Introducción a la Mecánica Estadística.
Problemas de Sucesiones y Cálculo. Temas Elementales de Sucesiones.
Introducción al Análisis Funcional. Algunos Temas de Sucesiones.
Teoría de Funciones No-Estándar. Análisis No-Estándar II.
Sucesiones Recurrentes. Asia la Matemática (seis tomos).
Análisis Matemático de Varias Variables.  
Algunos de estos libros fueron tomados posteriormente por la editorial Limusa-Trillas y publicados para los países de habla hispana. En relación con los artículos escritos por el profesor Takeuchi, se cree que hay alrededor de unos 86, entre ellos 46 de tipo investigativo y 40 de tipo divulgativo. También escribió alrededor de unas veinte monografías para coloquios, congresos y seminarios. Sería un interesante trabajo de investigación el poder recopilar toda la obra del profesor Takeuchi, libros, monografías y artículos, con el fin de organizarla y clasificarla. Con el propósito de estimular e impulsar la producción matemática y además ofrecer un medio de publicación de las experiencias docentes e investigativas de los profesores de matemáticas, creó en 1977 la revista Matemática Enseñanza Universitaria; también en este caso él evaluaba, transcribía, corregía, editaba, cargaba, financiaba y distribuía. Para realizar esta importante tarea contó con la valiosa colaboración de la profesora Clara Rodríguez de Takahashi. Todos los 42 números que publicó hasta Diciembre de 1987 fueron entregados en forma gratuita a los Departamentos de Matemáticas de muchas universidades colombianas. Una vez recibido un artículo él lo hacía evaluar y si el resultado era favorable, se publicaba. Esta revista desempeñó un papel muy importante en la formación matemática en Colombia porque a través de ella muchos matemáticos empezamos a romper el temor por escribir; además, se establecieron contactos, se identificaron intereses y, fundamentalmente, se creó comunidad matemática. Esta como muchas otras actividades desarrolladas por el profesor Takeuchi nos demuestran que su acción no se limitó tan sólo al ámbito de la Universidad Nacional, sino que tuvo una importante proyección nacional. A partir de 1988 cedió los derechos editoriales a la Escuela Regional de Matemáticas, la cual continuo la publicación de esta importante revista. Cabe anotar que el profesor Takeuchi también dirigió la revista de Matemáticas Elementales, que posteriormente se convirtió en la Revista Colombiana de Matemáticas. A finales de la década del cincuenta del siglo pasado se empieza a producir un hecho de importancia trascendental para el desarrollo de la matemática del país; la carrera de Matemáticas de la Universidad Nacional, a través de sus profesores y estudiantes comienza a ejercer una significativa influencia en la enseñanza de la matemática en las universidades colombianas. Los alumnos de los cursos avanzados y sus maestros se convierten en los profesores de matemáticas de muchas de las universidades públicas y privadas. Esta llamada colonización se inicia en los centros de educación superior de Bogotá y posteriormente se va proyectando por el resto del país. La labor desarrollada por el profesor Takeuchi convirtiéndose en el puente entre las universidades colombianas y la Universidad Nacional fue de extraordinaria importancia, ya que permitió extender la influencia de la matemática de la Universidad Nacional a la mayoría de las Universidades del país. Aunque la aceptación de los matemáticos de la Nacional en estas universidades fue buena, no dejaron de presentarse celos profesionales por parte de algunos profesores con cierta tradición, y es así como esgrimiendo el cálculo integral como arma de combate les pedían a estos jóvenes matemáticos recién llegados, que resolvieran alguna integral que requería en su desarrollo cierto artificio bien extraño (que lógicamente pocas personas conocían) para poder de esta forma demostrar su superioridad. Es por esto que el profesor Takeuchi dice:
Muchas de estas Universidades tenían su cacique, y cada uno de ellos gozaba de su secreto profesional.
Afortunadamente la tradicional astucia oriental del maestro, sumada al hecho de que conoce muchos artificios para resolver integrales, logró vencer nuestra ancestral malicia indígena. La presencia directa y aún indirecta del profesor Takeuchi en la creación de programas de pregrado y postgrado en matemáticas fue muy importante. Conjuntamente con los ingenieros Peter Santamaría y Alfonso Ramírez Rivera, creó en 1968 en la seccional de Medellín de la Universidad Nacional, el primer programa de postgrado del país, con el nombre de Magíster en Ingeniería con Especialidad en Matemáticas Aplicadas y posteriormente, en 1969 conjuntamente con los profesores Peter Santamaría, Darío Valencia y Alfonso Ramírez crean la carrera de Matemáticas en esta misma seccional. El profesor Takeuchi ha sido asesor y consultor de muchos otros programas de matemáticas del país y colaboró activamente en los programas de extensión a nivel de postgrado que estableció la Universidad Nacional en las décadas del 70 y 80 con varias universidades de provincia. Aunque el profesor Takeuchi nunca ha ocupado cargos directivos en las universidades colombianas, su labor como: Animador, divulgador, organizador, impulsador, promotor y expositor en congresos, coloquios nacionales y regionales, seminarios y otros eventos de este tipo no tiene precedentes en Colombia y a través de dichos eventos contribuyó a sembrar el interés en muchas partes del país por la matemática. Esto lo hizo sin discriminar entre universidades públicas o privadas. De ahí el merecido prestigio que le ha permitido granjearse la admiración y el cariño de la comunidad matemática nacional. Han sido muchas las demostraciones de afecto que ha tenido: recuerdo, por ejemplo, la caravana que marchó por Valledupar al iniciarse un Coloquio en el año 1997 organizada por los estudiantes de la Universidad Popular del Cesar con el profesor Takeuchi a la cabeza con música y arengas alusivas al Maestro y de esta manera poco protocolaria y dentro del estilo que caracteriza las manifestaciones de alegría de nuestra costa norte, los jóvenes del Cesar querían expresarle su admiración y cariño. Entre los eventos de los cuales él ha sido el principal organizador están: También ha sido el iniciador y organizador de los siguientes eventos: Además ha participado como conferencista o ha dictado cursos en casi todos los congresos y coloquios que se han realizado en Colombia así como también en muchos del exterior. Groso modo se calcula que ha sido expositor en por lo menos 140 eventos de matemáticas. Son muchas los sucesos que se pueden contar acerca de su actividad en este tipo de eventos; en alguna ocasión dictando una conferencia sobre puntos de acumulación en la Universidad Pedagógica, llevo una talega llena de papel picado (confetti) y la lanzó por el aire para que los asistentes pudieran hacerse a la idea de lo que significa este concepto matemático. Su paciencia es ilimitada: por ejemplo, en algunos de los encuentros sobre la Enseñanza del Cálculo, quien lo invitaba le colocaba el título a las conferencias que quería que dictara el Maestro y lo peor es que en más de una ocasión se le olvido informarle cuál era el título, de tal forma que el profesor Takeuchi solo se enteraba de qué iba a hablar el día anterior a la iniciación del evento, esto es: cuando salía publicado el programa. En la crisis de matemáticas de los años 1973 y 1974 el profesor Takeuchi cubrió de su propio peculio la demanda de tiza y papel de la carrera de matemáticas. Su acción docente es impecable, en sus cursos expone con claridad y precisión haciendo observar a sus alumnos las dificultades y vericuetos que pueden encontrar y a continuación les enseña los caminos más eficientes en la solución de un problema, lo cual demuestra que prefiere la instrucción de sus discípulos a la satisfacción que para algunos docentes pueda producir el asombro de ellos. Es muy hábil resolviendo problemas, permanentemente está siendo consultado al respecto e incluso algunos de sus discípulos que estaban cursando el doctorado en el exterior le enviaban problemas para que él se los resolviera. También se puede decir de él que es astuto y muy hábil, es así como por ejemplo, cuando fue encargado de la presidencia de la Sociedad Colombiana de Matemáticas en 1963, logró neutralizar a los ingenieros que se negaban a colaborar nombrándolos socios honorarios y de esta manera pasaron de opositores a promotores. Una de las características que más lo identifican es que entrega el conocimiento sin ninguna restricción, no hay malicia, no hay desconfianza, jamás falta a clase, jamás llega tarde, son muchas las anécdotas que se conocen al respecto, recuerdo que en alguna ocasión en el que el salón de clase se encontraba cerrado no tuvo inconveniente para entrar por una muy pequeña ventana y abrirlo; en otro curso, ante la ausencia de luz en el salón se presentaba en clase con una bombilla y cuando terminaba se la llevaba nuevamente, porque cuando la dejaba se la robaban pero, observando cuidadosamente, descubrió la causa que hacía posible este delito y era que allí había una mesa muy alta que facilitaba la acción del o los ladrones de bombillas, de tal forma que retiró la mesa del salón y se solucionó el problema. Jamás se presenta a clase sin haber preparado en forma cuidadosa y metódica todo lo que tiene que hacer, es exigente pero a la vez profundamente respetuoso con sus alumnos, con su aptitud docente allana el camino para que el estudiante pueda captar esa belleza intrínseca que encierran los procesos lógico-deductivos de la matemática haciéndonos sentir el por qué la matemática es la poesía de las ideas lógicas como sostuvo Albert Einstein. La carrera de Matemáticas de la Universidad Nacional, que había surgido en 1953 como fruto de la transformación que se hizo al programa de Licenciatura en Ciencias Matemáticas que venía funcionando a partir de 1951, fue una de las grandes beneficiadas por la labor del profesor Takeuchi; conjuntamente con el Dr. Alonso Takahashi hicieron del Análisis Matemático la espina dorsal de la carrera, de ahí que posiblemente esta sea el área con mayor desarrollo que tiene la carrera, su habilidad innata para conocer las capacidades de la gente fue definitiva en la orientación de los alumnos ya que de esta forma los podía encausar y dirigir. Un ejemplo elemental pero muy significativo del conocimiento que tiene el profesor Takeuchi de nuestra psicología social, lo presenta el profesor Hernando Gómez Buendía en el libro ¿Para Dónde va Colombia? Publicado por TM-Editores y Colciencias, allí se afirma lo siguiente:
El mejor sociólogo colombiano no es sociólogo ni es colombiano. Es el profesor Takeuchi, que enseñaba matemáticas avanzadas a los ingenieros en la Universidad Nacional por allá en los años sesenta. Una vez le preguntaron en televisión por qué su Japón natal, que hace 50 años era tan pobre como Colombia, nos llevaba ahora tanta ventaja. Después de pensarlo un momento, el profesor concluyó: mire, es que un colombiano es mucho más inteligente que un japonés; pero dos japoneses son mucho más inteligentes que dos colombianos.
Cuando varios de los primeros matemáticos fueron al exterior con el fin de hacer sus estudios de postgrado o doctorado, él se echó la carrera a sus espaldas y logró con la colaboración de algunos profesores llevarla al alto nivel de desarrollo que alcanzó. Es muy difícil encontrar otra persona que haya dirigido mayor cantidad de tesis de pregrado y postgrado en matemáticas en Colombia; esa valiosa cantera de matemáticos de la Universidad Nacional que se han destacado a nivel nacional e internacional es un fiel reflejo de la calidad de sus enseñanzas. Sus primeros libros sobre sucesiones y series nos muestran su faceta como investigador a tal punto que a nivel internacional es considerado como uno de los matemáticos que más conoce sobre sucesiones y series y es consultado en esta área no sólo por estudiantes sino también por investigadores del prestigio de Mourad Ismael y Joaquín Bustos. De su calidad humana pueden decirse muchas cosas; es un hombre generoso y especialmente con el conocimiento, modesto, sencillo, sin ínfulas de grandeza, servicial, responsable, es tímido, no le gusta figurar, tiene un fino sentido del humor, las cosas muy ordenadas le incomodan (posiblemente por esto se adaptó tanto a nuestro medio), se compromete profundamente con lo que hace, le gusta viajar, es un excelente cocinero, quienes lo conocieron desde que llegó a Colombia afirman que es muy hábil manejando los palillos que utilizan en el Japón para comer y que es capaz de desgranar una mazorca con estos palillos y recién llegado andaba permanentemente con ellos. Es constante, veraz y un trabajador incansable, a tal punto que a pesar de estar pensionado desde hace diez y seis años, constantemente esta ofreciendo cursos ad-honoren en el Departamento de Matemáticas, organizando seminarios, dictando conferencias y cursos en cuanto evento se realiza, escribiendo libros y artículos y asesorando a todos aquellos que lo consultan. No importan las incomodidades que tenga que sufrir para cumplir con quienes se ha comprometido, de ahí que se ha recorrido gran parte del país en buses presentándose aún en los rincones más remotos para dictar cursos o conferencias gratuitas. Su fiel compañera, la señora Shizu, con la dulzura que la caracteriza, ubicada discretamente a su sombra, ha sido el principal soporte de su fructífera obra, sus hijas e hijo su más grande realización y sus nietas su alegría y distracción. De su vida social poco hay que decir, posiblemente el mayor logro al respecto lo obtuvieron los estudiantes de la Universidad Francisco de Paula Santander en Ocaña, cuando en un acto social al final de un coloquio resolvieron apostar que lograrían que este destacado científico bailara. Aunque el Maestro se mostró reacio para complacer a los que estaban allí presentes pudo más la gracia, la astucia y la belleza de la mujer santandereana que el tesón y la férrea voluntad del profesor Takeuchi y no tuvo más remedio que bailar; en este caso sí triunfó la malicia indígena sobre la reconocida astucia oriental del maestro. A mi me parece, que todavía no ha sido posible que reconozca su derrota, porque cuando le hablo de este tema él me dice:
Todo invento suyo yo no comprometo.
El profesor Takeuchi ha recibido las siguientes distinciones académicas: Otra faceta que lo caracteriza, es la de sus famosas frases que para muchos de sus discípulos han sido verdaderos axiomas que les han servido de orientación y guía, entre ellas están:
La matemática se basa en contar.
A toda adversidad hay que sacarle el mejor provecho.
Lo mejor es ser profesor raso.
Refiriéndose a la forma como se gobierna este país dice: aquí el ciego es rey Mi forma de actuar se debe a que combino la cultura oriental con la malicia indígena, al fin y al cabo yo aprendí dos culturas. Uno de los más prestigiosos discípulos del profesor Takeuchi, Alfonso Castro Buitrago, al enterarse del homenaje que se le estaba preparando al insigne maestro manifestó:
Qué bueno que exaltemos, voz en cuello, cuan grande ha sido la contribución del profesor Takeuchi a Colombia, su matemática, su ciencia, y por qué no a nosotros en nuestra vida,
en particular esta última frase la escuché en las múltiples conversaciones que tuve con algunos de sus alumnos, ex-alumnos y compañeros, lo que me permite corroborar la afirmación hecha por el profesor Francisco Caycedo:
El profesor Takeuchi le cambió para bien la vida a mucha gente.
Resulta verdaderamente sorprendente que fuese una persona venida de tan lejos quien nos mostrara, desde hace más de cuarenta y cinco años y en una forma práctica, que la manera de lograr que la semilla de la matemática germine en Colombia es a través de la socialización de esta ciencia. Sócrates al ungir a sus discípulos como maestros les decía:
Eres maestro si tu voz es silencio y tu palabra ejemplo
Este es el mensaje que nos ha transmitido en forma implícita el profesor Takeuchi a través de su vida que lo acreditan como maestro ante la comunidad matemática mucho antes que lo certificaran formalmente las instituciones académicas. Jesús Hernando Pérez sostuvo en alguna de sus conferencias, que uno de los problemas actuales en la formación de los alumnos es que no les interesa ser como sus maestros; nosotros, los que tuvimos el privilegio de ser alumnos del profesor Takeuchi sí quisimos y queremos ser como él ya que este respetable maestro al que estamos homenajeando hoy, no sólo nos formó como matemáticos, nos enseño a entender, sino muy especialmente nos mostró qué es y cuál es el compromiso social que debe tener un matemático. La necesidad de realizar este homenaje en honor al profesor Takeuchi radica en nosotros, y no en él, pues al decir lo que llevamos en la mente y en el corazón, sentimos el alivio y la satisfacción de expresar nuestra gratitud y de hacer pública nuestra admiración y aprecio por este insigne maestro. Profesor Takeuchi, sea este el momento para poner en paz nuestra conciencia y expresar solemnemente algo que desde hace muchos años quienes nos beneficiamos con sus enseñanzas y su ejemplo hemos querido decirle

¡Gracias Maestro!


Iván Castro Chadid
Profesor Titular
Pontificia Universidad Javeriana
Profesor Asociado
Universidad Nacional de Colombia


SU OPINION